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Milán-Cortina clausura los Juegos de Invierno con el «listón muy alto»

Por Redacción

Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina d’Ampezzo 2026 quedaron clausurados este domingo por la presidenta del Comité Olímpico Internacional (COI), Kirsty Coventry, quien dio el relevo a los Alpes Franceses 2030 avisando del «listón muy alto» que dejaron sus vecinos italianos por organización y pasión.

«Queridos amigos, declaro clausurados los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026. De acuerdo con la tradición, convoco a la juventud del mundo y a todos ustedes aquí presentes a reunirse dentro de cuatro años en los Alpes Franceses, para celebrar los XXVI Juegos Olímpicos de Invierno. Nos vemos en 2030», dijo Coventry en el discurso de una ceremonia que condujo la ópera italiana.

La presidenta del COI dio las gracias a los deportistas, las instituciones, gobiernos, comité organizador y voluntarios por unos Juegos que pusieron el «listón del nivel muy alto de los Juegos de Invierno para el futuro». «Habéis sido increíbles, valientes, llenos de pasión. Lo disteis todo en la nieve y en el hielo. El verdadero espíritu olímpico, competir, respeto, amistad, en un mundo que a veces olvida estos valores», afirmó en su mensaje.

«Nos mostraron que los Juegos son un lugar para todos, donde el deporte nos une. Gracias por hacer de estos Juegos algo mágico. Gracias por abrirnos el corazón, gracias por compartir Italia con el mundo. Todos se sintieron como en casa. La luz de la llama permanecerá con nosotros en cada niño que sueñe en grande y cada persona que recuerde que la valentía es importante. Los Juegos inspiran al mundo a través del deporte», añadió.

Tras 16 días de competición y medallas en 13 sedes del norte de Italia, el Verona Olympic Arena, anfiteatro romano construido en el año 30 d.C., acogió la fiesta de despedida a los Juegos, y el relevo para la próxima edición que será en Alpes Franceses 2030.

El espectáculo contó con cerca 500 artistas en escena y un despliegue visual de 800 metros cuadrados de LED, que empezó transformado en un escenario de ópera para una representación de La traviata, combinando arte, humor y tradición italiana con el comediante Francesco Pannofino junto a la esquiadora Deborah Compagnoni, el artista Achille Lauro, el chef Davide Oldani, el músico Manuel Agnelli y el alcalde de Verona, Damiano Tommasi.

Entonces, apareció Rigoletto, interpretado por Stefano Scandaletti, salvando un estreno del desastre, con un gigantesco candelabro iluminado dando paso a la celebración al ritmo de «Libiamo ne’ lieti calici». Las grandes figuras de la ópera italiana tomaron la Piazza Bra, antes del desfile de atletas.

Primero, Italia, con su himno interpretado por Paolo Fresu junto al coro, y después, todos los participantes. Los abanderados españoles en el Verona Olympic Arena fueron Oriol Cardona y Ana Alonso, protagonistas de las tres medallas, un oro y dos bronces, de unos históricos Juegos de Invierno para España.

Con los deportistas ya en escena, la ceremonia homenajeó su esfuerzo y el espíritu olímpico. Coventry apareció entonces para hacer la entrega de medallas de las pruebas más largas del esquí de fondo: los 50 kilómetros masculino y femenino, y para el homenaje a los voluntarios bajo el ritmo del DJ italiano Gabry Ponte.

La cercanía del final dio un tono íntimo a la noche, la música del clásico Il Mondo, el relevo para Francia con la interpretación de la Marsellesa, los discursos y Rigoletto, encargado de reactivar el ambiente festivo con un último concierto. Los personajes de la ópera volvieron al Verona Olympic Arena, ya con los pebeteros apagados, y Rigoletto desapareció dentro de una caja mágica.