El piloto austríaco Peter Salzmann protagonizó en 2025 una de las hazañas más espectaculares de los deportes extremos al alcanzar 347 km/h volando con un traje de alas (wingsuit) durante un salto BASE desde la cara norte del Eiger, en los Alpes suizos. La proeza, realizada el 19 de agosto de 2025, estableció un nuevo récord mundial de velocidad en esta disciplina y superó la anterior marca de 340 km/h.
El salto comenzó desde una estrecha cornisa conocida como “Ecstasy Board”, situada a 3.713 metros de altitud. Desde ese punto, Salzmann se lanzó al vacío y descendió más de 2.000 metros de desnivel durante unos 35 segundos de vuelo antes de aterrizar con seguridad en el valle de Grindelwald. Durante la caída alcanzó su velocidad máxima tras unos veinte segundos de aceleración y logró mantener velocidades superiores a 340 km/h durante varios segundos.
El wingsuit es un traje especial que incorpora superficies de tela entre brazos y piernas para generar sustentación y permitir que el deportista planee y controle la dirección mientras cae. Aun así, el margen de error es mínimo: el piloto debe mantener una tensión corporal perfecta y ajustar cada movimiento para controlar el flujo de aire. Un simple cambio en la posición del cuerpo puede alterar la velocidad o la estabilidad del vuelo.
La hazaña también fue seguida por un dron de alta velocidad diseñado para filmar objetos extremadamente rápidos, que intentó seguir al deportista durante el descenso. Incluso este dron, capaz de competir con coches de carreras, tuvo dificultades para mantener el ritmo del salto.
Para lograr el récord, Salzmann trabajó durante años con ingenieros y especialistas en aerodinámica para perfeccionar su traje y la postura de vuelo. El resultado fue una velocidad comparable a la de un monoplaza de Fórmula 1, lo que demuestra hasta qué punto los deportes extremos siguen empujando los límites físicos y tecnológicos del ser humano.

