El jueves 5 de febrero de 2026 pasará a la historia reciente de la NBA como uno de los trade deadline más intensos y estratégicos de los últimos años. A medida que se apagaban las alarmas en los despachos y terminaban las negociaciones, más de dos tercios de las franquicias habían movido piezas —con 28 traspasos concretados y 73 jugadores involucrados— en una semana frenética que transformó por completo el mapa competitivo de la liga.
Desde finales de enero, equipos con aspiraciones de título y otros en plena reconstrucción se lanzaron a negociar, reequilibrar plantillas y optimizar recursos salariales, generando una mezcla de apuestas por el presente y estrategias para el futuro.
Harden y Davis, los nombres que marcaron la jornada
El movimiento más sonado del cierre fue, sin duda, el de James Harden. El veterano escolta, ex MVP y uno de los jugadores más decisivos de la última década, cambió de conferencia y se puso la camiseta de los Cleveland Cavaliers. Harden pasó de los Lakers a Cleveland a cambio de Darius Garland y selecciones de segunda ronda, lo que podría catapultar al equipo de Ohio en la recta final de la temporada.
Otro traspaso de gran impacto fue el de Anthony Davis, que dejó a los Dallas Mavericks para unirse a los Washington Wizards en una operación múltiple de alto calado. La llegada de Davis a la capital estadounidense no solo cambia las expectativas competitivas de los Wizards, sino que reordena profundamente el futuro de Dallas y su estrategia de reconstrucción.
A pesar de los intensos rumores que rodearon su nombre durante semanas, Giannis Antetokounmpo finalmente no fue traspasado y seguirá defendiendo los colores de los Milwaukee Bucks, una noticia que, lejos de calmar del todo las especulaciones, ofrece estabilidad a la franquicia de Wisconsin de cara a la fase decisiva de la temporada.
Movimientos de fondo y estrategias a largo plazo
Más allá de las grandes estrellas, el cierre del mercado dejó un amplio abanico de traspasos estratégicos que hablan de la dualidad de objetivos en la NBA contemporánea: competir hoy sin hipotecar el mañana. Equipos como los Boston Celtics aprovecharon para ajustar sus finanzas y salir del impuesto de lujo, intercambiando contratos menores y rondas de draft para ganar flexibilidad salarial.
Otros equipos apostaron por la acumulación de activos jóvenes y elecciones futuras. Por ejemplo, los Indiana Pacers reforzaron su juego interior con la llegada de Ivica Zubac, mientras que diversas franquicias intercambiaron piezas de banquillo y rondas de draft con la mirada puesta en crecer a medio plazo.
Entre los movimientos menos publicitados pero igualmente relevantes figuraron adquisiciones puntuales para equilibrar rotaciones, el intercambio de jóvenes promesas y el uso táctico de las two-way contracts y elementos salariales que ofrecen ventajas operativas a los equipos.
Un mercado que redefine la liga
El trade deadline de 2026 ha sido, en muchos sentidos, un espejo de cómo ha evolucionado la NBA: un ecosistema donde la gestión deportiva y financiera es tan crucial como el rendimiento en la cancha. Las grandes franquicias que aspiran al título han reforzado sus proyectos con piezas de impacto inmediato, mientras que los equipos en transición han apostado por futuras estrellas y flexibilidad contractual.
Con la temporada regular entrando en su tramo decisivo, la NBA se presenta más equilibrada y competitiva que nunca. Los movimientos de este mercado no solo reconfiguran las aspiraciones de cada equipo, sino que marcan tendencias de reconstrucción y gestión deportiva que resonarán más allá de la presente campaña. El tablero de la liga ha cambiado de forma definitiva: ahora, las miradas están puestas en cómo rendirán estas nuevas alineaciones cuando la lucha por los playoffs comience a intensificarse.

